Jau ar yu?
Aim fain. zenkiu. (yo y mi inglés very well, jajaja)
Cuanto time sin actualizar... nada raro en mi. Reconozco que no soy muy constante con esto del blog, pero es que para esto necesito inspirarme en algún tema o estar atontá perdía, y aunque atontá suelo estar la mayoría del tiempo, no lo estoy taaaaaaaaanto como para estar perdía. Entonces ahora escribo porque me siento inspirada y por varios temas. Estos son:
- la semana de vacaciones que acabo de disfrutar
- el Carnaval
La semana pasada estuve de vacaciones. Tranquilita, durmiendo un fleje (yo creo que ni recién nacida dormía tanto como he dormido estos días, ¡Jisus!), y viendo Sálvame (nunca lo veo porque trabajo por las tardes) y gozándome todos lo follones que tienen entre ellos (que fuerte lo de Kiko con Lidya y el comentario de la Milá, y el consiguiente rifi rafe que tuvieron el viernes por la noche en Sálvame Deluxe). Esto pasará a la historia, televisivamente hablando. Pa' escribir un libro oye!
Ahora vuelvo con las pilas algo cargadas y sin mucha tristeza porque se hayan acabado... que más da, si ahora viene el puente de los carnavales, jajaja. Y como ando con la traquina del disfraz (que ya lo tenemos claro, pero todavía quedan los últimos detalles) pues no tengo el cuerpo ni la cabeza como para ponerme a trabajar.
Este año no nos complicamos mucho con el disfraz, lo compramos hecho, pero con una peluca guapa, una tontería por allí, otro detalle por allá, va a quedar risa. ¿Que sería del carnaval sin peluca? Para mi es una de las cosas que hacen que un disfraz pase de "que guapo" a "yaaaaaassss, que pasada el disfraz, se sale, está guapppíiiiiiiisimo". ¿O no?
Según mi amiga Idaira vamos de una tal Majaus, jajaja. A lo mejor el nombre no les suena, pero cuando vean las fotos (que subiré sin falta) ya me dirán si saben de quién hablo o no, y como además el Carnaval este año en Arrecife va de Maykel Jackson y del mundo del Pop, pues ahí está.
Ay el Carnaval, que divertido es...
Me acuerdo cuando, más chinijas, nos vestíamos de mascaritas (forradas de arriba a bajo, con ropa vieja de nuestros padres, antifaces, guantes, o en su defecto calcetines para que no nos conocieran por las manos, la boca tapada, con almohadas en el culo y demás boberías y un bolso o algo parecido dónde poder guardar las "perras") y nos ívamos por todas las casas del pueblo (bueno casi todas) y nos poníamos a pedir ¡un durito! con la característica voz de las mascaritas (o sea, voz de pito), y la gente nos decía, "¿y tu de quién sos?, ¿te quiero conocer pero...?, O me dices quien eres o no te doy ná, A ver si te conozco, Muchacha y ese culo? jajaja", y uno le seguía la corriente diciendo boberías y nos montábamos una fiesta; ni siquiera nuestros familiares nos conocían... De casa en casa iva cayendo alguna que otra moneda (o unas cuantas) en el bolso. Luego nos volvíamos a juntar los grupitos que habíamos hecho, "ajuntábamos" el dinero, lo repartíamos a partes iguales y nos ívamos a gastarlo en golosinas o en un pepito y un refresco en el bar del teleclub. Y lo que sobraba (porque llegábamos a juntar mil pesetas o más) pues pa' los días siguientes que hasta el Miércoles de Ceniza todavía no había clase. Que bien lo pasábamos, y que bonitos recuerdos.

¿Me conoces mascarita?
Nos vemos en El Almacén. Este año volvemos al centro, dónde está la fiesta de verdad. Como debe ser.



Bueno, al menos el ambiente se presenta navideño para pasar estas fiestas, porque lo que son las ganas de Navidad, me da a mi que son, pocas no, nulas. 